lunes, 10 de mayo de 2010

Mi aventura de ser docente

Iniciaré por comentar lo siguiente: No hay mejor radiografía de un profesor novato, que la que hace José M. Esteve. Y sí, mis inicios fueron casi iguales, independientemente de mis habilidades a enfrentarme ante un público en diversos congresos y concursos. Estar frente a un grupo de jóvenes en espera de descubrir tus habilidades y defectos… que difícil situación.
Pues bien, la lectura fue muy amena y muy explicativa, muy didáctica. Los problemas que debe enfrentar un profesor para llegar a aceptar su nueva profesión son ejemplos muy claros de los retos a vencer. Estos cuatro problemas básicos: crear tu propia identidad, la buena comunicación, la disciplina en el grupo y adoptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimiento de los alumnos, son un reto constante, es la claridad al final de un día de trabajo.
Me ha parecido muy interesante el descubrir que en España (cuna del autor de la lectura) los profesores de secundaria son aquellos que tienen una formación universitaria y que desde luego enfrentan los mismos problemas que aquí en México. Si bien, esto también es frecuente en nuestro país, me queda claro que podemos entonces mejorar la educación en este México.
Me sentí muy identificada en la parte de “disminuir el nivel de conocimientos”, siempre he creído que los alumnos deben de dejar atrás la secundaria y empezar a adoptar su rol, más profesional, más maduro. Aunque sigo en lo dicho, he comprendido que debe ser paulatino, despacio, a su ritmo; ahora considero que es muy importante saber antes que saben y que desean saber para dar poco a poco los conceptos que de alguna manera son nuevos y quizá muy complejos para ellos.
Pienso, que empezar a tener una identidad propia como profesor sería la mejor arma para lograr aceptar nuevos retos en un salón de clase; empezar por aceptar mi decisión de ser “profesor” y dejar atrás aquellos que la desvalorizan, que no la consideran relevante e incluso la humillan. Una vez que acepte al cien, una vez que acepte, lo demás vendrá poco a poco. Quizá con ayuda, quizá con la experiencia diaria, con lo cotidiano.
“Pensar y sentir y hacer pensar y sentir”. Al final de la lectura adopte esta frase como mi guía. Una vez que tu has decidido lanzarte a la mar debes hacerlo con sentimiento y con el conocimiento de que te enfrentas a la tempestad pero que al final hay claridad.

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